ActiveNuevas vacunas...¿nuevos retos periodisticos?No asignadoPrioridadHighTipoBugÚltima actualizaciónhace 43 min 57 sec

La calidad de la educación es el resultado de la conspiración (coinspiración), no del sometimiento a la exigencia.

Esta reflexión es entorno al Sida y su prevención, aporta elementos substanciales sobre cómo pudiera hacerse la educación y la común-unicación en salud.

“El problema crucial de nuestro tiempo es la necesidad de afrontar los desafíos desde un nuevo tipo de educación... Se trata de una reforma, no programática, sino paradigmática, que concierne a nuestra aptitud para organizar el conocimiento: conocer lo humano no es sustraerlo del universo sino situarlo en él... Paradójicamente, en la actualidad son las ciencias humanas las que aportan la contribución más débil al estudio de la condición humana... Debemos interrogar al ser humano desde su triple naturaleza; biológica, cultural y social relacional.

La educación necesita ser repensada no solo desde “la iluminación que le prestan las ciencias humanas, la reflexión filosófica”. [Edgar Morin. La Mente bien Ordenada] porque de la educación depende el destino de la humanidad, es decir este depende de la capacidad que tengamos para asumir el desafío frente a “los nuevos modos de ser, de sentir, de pensar, de valorar, de actuar, de rezar”, que necesariamente conllevan, según Leonardo Boff, “nuevos valores, nuevos sueños y nuevos comportamientos asumidos por un número cada vez mayor de personas y comunidades”.

La estrategias educativas aplicadas en el tema de la prevención del sida nos han demostrado que son poco o nada consistentes son los cambios que se han generado en las prácticas sexuales de los/las seres humanos. Cabe entonces preguntarnos si el problema no solo son los contenidos que transmitimos, sino también el desconocimiento sobre las sexualidades y los paradigmas desde los cuales se transmite la información.

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