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2002

En México existen cuatro modalidades de educación secundaria escolarizada: general, técnica, para trabajadores y telesecundaria. Según la Secretaría de Educación Pública, esta última modalidad se ha consolidado como una de las más eficaces para la ampliación de la cobertura y la búsqueda de la equidad en el acceso a la educación de este nivel (SEP, 1998).

 

La telesecundaria opera con el currículo nacional para cada nivel; la certificación que se otorga es equivalente a la de las otras modalidades. Las diferencias estriban en el modelo académico, esencialmente, en los elementos mediadores entre los contenidos escolares y los estudiantes. En las otras modalidades los mediadores fundamentales entre los contenidos y los alumnos son los maestros de asignatura y los libros de texto. En la telesecundaria, en cambio, son diferentes y más variados: las clases televisadas, el maestro único de grupo, el libro de conceptos básicos y las guías de aprendizaje.

 

El primer mediador entre los contenidos programáticos y los estudiantes es el programa de televisión. Su función en la propuesta oficial es desarrollar contenidos educativos mediante mensajes dinámicos e interesantes (SEP, 2001). Cada programa desarrolla una lección sobre algún tema del programa oficial de la asignatura en turno y tiene una duración de 15 minutos, que es poco menos de la tercera parte del tiempo total de la sesión que es de 50 minutos. Así quedan 35 minutos para las otras actividades de la sesión. La programación, dado que la transmisión es vía satélite, está rigurosamente definida en cuanto a calendario y horario y es la misma para todo el país.

 

Es, sin duda, la modalidad que más ha crecido en las dos últimas décadas. Lo más significativo es que en ese periodo la telesecundaria duplica y algo más su matrícula, mientras que las otras modalidades apenas crecen 5.7% y 31.1%. Con ello la telesecundaria aumenta su participación en la matrícula de secundaria de 11.2% en 1990 a 19% en 1999. En ese año casi uno de cada cinco estudiantes cursó su secundaria en esta modalidad. También en este periodo la telesecundaria logra que su participación rebase más de la mitad de las escuelas de todas las modalidades, es decir, para 1999 había más telesecundarias que secundarias generales y técnicas sumadas.

 

Este documento fue realizado por Rafael Quiroz Estrada, Investigador del Departamento de Investigaciones Educativas (DIE) del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados del Instituto Politécnico Nacional (CINVESTAV). Es un reporte parcial de una investigación sobre los sentidos que los alumnos atribuyen a algunos elementos del modelo pedagógico de la telesecundaria, a partir de lo que está siendo su experiencia directa.

Metodologías: 

La investigación de referencia se realizó en una perspectiva etnográfica en dos telesecundarias semiurbanas del Estado de México. En este estudio se considera a la etnografía más que como un conjunto de técnicas, como una perspectiva en la que lo que se hace técnicamente depende del objeto de estudio que se construye y, como señala Rockwell (1987), "las opciones técnicas se articulan desde el sujeto (el investigador) que las maneja".

 

Indagar sobre la vida cotidiana de realidades locales implica el proceso de "documentar lo no documentado" (Rockwell, 1987) lo que hace necesario la observación y el registro de lo que los actores sociales hacen y dicen. En esta investigación se utilizó lo que Woods (1993) denomina observación no participante en la que el investigador sólo actúa como observador de las situaciones de interés para la construcción del objeto de estudio. La misma se complementó con entrevistas colectivas a los estudiantes de los tres grados. Todo el trabajo de observación y entrevista se apoyó en la audiograbación.

 

En total se realizaron 13 observaciones de clase en cuatro grupos de segundo y tercer grados. Para complementar la información recabada, se realizaron 12 entrevistas colectivas con cuatro alumnos cada una, con una duración aproximada de 50 minutos. Del total de 48 alumnos entrevistados, la mitad fueron mujeres y la otra mitad hombres. El análisis que se presenta, por las características del objeto de estudio, se sustenta principalmente en el material recopilado mediante las entrevistas.

Resultados: 

En las entrevistas los alumnos asignaron diferentes funciones prioritarias a cada uno de los mediadores de los contenidos escolares. Si bien en algunos casos las funciones atribuidas se empalman, la tendencia es que identifican una o dos prioritarias para cada uno de los mediadores.

 

A las clases televisadas le atribuyen dos funciones prioritarias. La primera es la presentación del tema y la segunda, es la de fuente de información. Para los alumnos es importante la ubicación de horario de la clase televisada dentro de la sesión. Dependiendo de esto, la valoración de este mediador es contrastante, cuando el programa se presenta al inicio es altamente valorado por los alumnos, en cambio cuando se presenta al final de la sesión, en palabras de una estudiante, "el programa viene al último y en este caso el programa ya no tiene caso".

 

Al maestro también le atribuyen dos funciones prioritarias. Primero lo identifican como el que explica más. Sin embargo, la función del maestro a la que atribuyen mayor importancia es en términos de "el que aclara dudas".

 

Al libro de conceptos básicos le atribuyen la función de fuente de consulta permanente, y a la guía de aprendizaje, los alumnos le confieren dos funciones: les sirve para comprobar lo que han aprendido y también como guía para los exámenes.

 

Si bien los alumnos identifican funciones prioritarias diferentes para cada mediador, lo más importante es su visión sobre la complementación del conjunto de los mediadores; en esta lógica los estudiantes vislumbran múltiples vías, la primera que se pudo identificar en las entrevistas es lo que postulan como complemento de las clases televisadas y el maestro, y entre la televisión y el libro de conceptos básicos.

 

Las ventajas que los estudiantes atribuyen a la complementariedad de los mediadores para su aprendizaje y la comparación que hacen con las otras modalidades de secundaria se ha entendido, además de una alta valoración de la telesecundaria, un sentido de pertenencia y de identidad con la misma.

Fuente: 

Tomado de la página web del Consejo Mexicano de Investigación Educativa.