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Actividades de Promoción de las Vacunas: ¿Motivan en Forma Efectiva a las Madres para que Vacunen a sus Hijos e Hijas?

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Date: 
December 15, 1999

Este estudio fue realizado para evaluar la efectividad de las actividades de comunicación realizadas por el Consejo Nacional de Vacunación de México (CONAVA), durante la Segunda Semana Nacional de la Salud (SSNS) en Ciudad de México. El estudio buscaba determinar si los mensajes eran efectivos en transmitirles a las madres información y en motivarlas a que vacunaran sus hijos.

La investigación se realiza en el contexto de campañas de inmunización masivas, dirigidas primariamente hacia la erradicación de la polio. Los autores creen que las actividades masivas de comunicación son un componente esencial de una campaña de vacunación exitosa. Su objetivo es analizar el impacto que tuvieron las comunicaciones utilizadas por CONAVA sobre los conocimientos y las acciones de las madres de diferentes estratos sociales.

Methodologies: 
En el estudio, los autores buscaban evaluar cuatro variables principales:
  • La primera es el conocimiento, definido como la información de la madre acerca de la existencia de la SSNS; también se le preguntó a las personas entrevistadas donde habían adquirido ese conocimiento.
  • La segunda variable es la comprensión, es decir, si la madre entiende los mensajes recibidos (por ejemplo, respecto a qué vacunas estaban siendo promovidas y sobre los lemas o características de la campaña). Estas dos variables se combinaban para tener una idea de la información por parte de las madres acerca de la SSNS. Las personas entrevistadas fueron agrupadas en las categorías “informada”, “no informada”, “parcialmente informada” (casos en los que las madres habían estado expuestas a la campaña, pero no estaban seguras de su objetivo, o la confundían con otra campaña de salud).
  • La tercera variable evaluada era la motivación, una medida del comportamiento de las madres después de recibir los mensajes de la SSNS, específicamente si habían llevado a sus niños a vacunar o no. Esto fue evaluado, además, determinando si las madres vacunaron a sus niños como resultado de los mensajes de la campaña o habían tenido que ser invitadas personalmente a hacerlo por un trabajador de la salud. Se registró también el tipo de vacuna recibido y el lugar de vacunación (clínica, puesto de salud, hogar).
  • Por último, el estudio evaluó la opinión de las madres acerca de los mensajes de la campaña, si les gustaban o no, y si los consideraban informativos y persuasivos. La variable independiente era el status socio-económico, clasificado como alto, medio o bajo, con base en un índice que tomaba en cuenta varios factores.
Resultados: 
Del número total de personas entrevistadas (n=935), el 64.3% fue clasificado como “informada”, el 24% como “parcialmente informada” y el 11.75% como “no informada”. En este aspecto se encontraron diferencias relacionadas con la edad de las madres: las madres de mayor edad estaban generalmente más informadas (madres informadas: edad menores de 25 = 85.9%, edad 25-34 = 89.5%, mayores de 34 = 88.3%). Algunas diferencias estaban relacionadas con la edad de los hijos y el número de ellos.

Para estudiar la motivación se dividió a las madres entrevistadas en tres grupos, con base en su nivel de información, y luego se las dividió de nuevo de acuerdo a si habían hecho vacunar sus hijos durante la SSNS. Entre el grupo de las madres “informadas”, el 87.5% había vacunado sus hijos, el 72% de ellas lo había hecho en respuesta a los mensajes de promoción de la campaña, y el 27.9% habían tenido que ser invitadas personalmente a hacerlo. Del total del grupo “informadas”, el 12.5% no buscó ningún servicio. En el grupo “parcialmente informadas”, el 83.9% de los niños estaba inmunizado, aunque el porcentaje que lo estaba como resultado de los mensajes de la campaña era del 63.8%. Entre las madres “no informadas” el porcentaje que tenía a sus hijos vacunados era del 72.7%, una tasa significativamente inferior.

El estatus socio-económico (ES) era un fuerte determinante del nivel de información de las madres. El 76.9% de las madres en la categoría socio-económica superior fueron clasificadas como “informadas”, contra el 65.2% en la media y 58.5% en la baja. Sin embargo, era en la categoría superior donde mayor era la probabilidad de que no se buscaran los servicios de inmunización (22.6%), mientras que en la inferior sólo el 8.6% rehusó el servicio aun después de ser invitada a utilizarlo. Los autores sugieren que este fenómeno se explica porque muchas madres de estrato superior llevan sus hijos a clínicas y consultorios privados, en vez de aprovechar las oportunidades que ofrecía la SSNS. Así, en los estratos socio-económicos medio y bajo una mayor proporción de niños y niñas recibió vacunas que en los estratos altos.

Los autores también anotan que las clínicas (46.9%) y los puestos de salud (27.6%) eran los más probables lugares de oferta de servicios, con pequeñas diferencias entre los grupos socioeconómicos. Solamente el 16.7% del total recibió servicios en su hogar, lo que demuestra un cambio importante en el comportamiento de las madres, que buscan activamente los servicios de salud, y un alejamiento de los modelos pasivos y obligatorios de campañas anteriores.

El más importante hallazgo de los autores es que la promoción en medios de masas y las campañas populares son estrategias efectivas para informar a las madres y motivarlas para que acudan a los lugares de inmunización. En general, el 83% estaban informadas acerca de la campaña y el 63% fueron impactadas por sus mensajes. El aumento neto en inmunización, entre los grupos de “informadas” y de “no-informadas”, fue de 14.8%, aunque se debe reconocer que una proporción relativamente grande de madres “no informadas” llevó también sus hijos para que fueran vacunados, un hecho que los autores le atribuyen a un efecto de largo plazo de las sucesivas campañas de vacunación.

Loa autores sacan varias conclusiones. El diseño de los mensajes para fomentar la salud debe ser efectivo y debe estar incorporado en los patrones locales de cultura. El estudio encontró que los mensajes les gustaron al 95% de las madres “informadas” y que éstas se identificaron con ellos. El diseño de los mensajes debe estar basado en investigación formativa y en el tipo de actividades del grupo focal. Esos mensajes deben también estar diseñados para mantener la tendencia hacia aproximaciones proactivas al cuidado preventivo de la salud. Los mensajes deben incluir toda la información posible y evitar crear falsas expectativas. En resumen, los programas deben crear una “demanda activa” de servicios.
Source: 

Tomado de The Communication Initiative. Traducción libre de La Iniciativa de Comunicación.

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EL RESULTADO DE ESTAS INVBESTIGACIONES SOBREPONE, QUE EL DISEÑO IEC, NO ES CORRECTO

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